X. R. X., un ciudadano de origen chino de 47 años que quería abrir un restaurante wok en la población barcelonesa de Esplugas del Llobregat se suicidó por la presión ejercida por los vecinos del bloque donde se ubicaba el restaurante. Este hecho encendió los ánimos de un centenar de compatriotas empresarios chinos y empresarios de otras nacionalidades que consideraban que el empresario había sufrido un boicot por motivos raciales y por ello se manifestaron en una marcha de protesta contra el racismo que fue desde el restaurante, donde se consumó el suicidio, hasta el ayuntamiento de la localidad y que terminó con un enfrentamiento de los manifestantes con las fuerzas de seguridad.
Los hechos
X., había montado el negocio con préstamos de sus hermanos y familiares, casi todos empresarios de éxito en Brasil y Europa del Este y con quien quería cancelar la deuda lo antes posible. Tras una cuantiosa inversión inicial y pagando un elevado alquiler mensual, el restaurante wok (con plancha al momento y menús de 8,5 euros) abrió con un permiso provisional y fue cerrado en dos ocasiones: la primera en abril y la segunda en diciembre, cuando ya tenía la licencia municipal en regla, además el empresario se vió obligado a realizar reformas para subsanar un problema de malos olores en el edificio. En total, solo estuvo abierto dos meses en un año, un tiempo en que el empresario fue multiplicando sus deudas. El último mes, después de varias reuniones infructuosas con los técnicos municipales y a pesar de las gestiones de L.C. P., un representante de los empresarios chinos en Catalunya, X. había caído en un profundo desánimo y para sorpresa de todos, se quitó finalmente la vida en su propio local el sábado 9 de Abril de 2011. Dos días después, su hijo You subió al rellano de los vecinos denunciantes, encendió unas velas en los pasillos, y les dijo que eran responsables de lo que había sucedido con su padre y que su conciencia no tendría paz de ahora en adelante. Este suicidio causó la indignación de empresarios de la población que se manifestaron en la ciudad el día 13 de Abril de 2011 y terminaron enfrentándose a la policía que les denegó el acceso al interior del ayuntamiento. El 14 de Abril de 2011, unos 200 manifestantes, en su mayoría chinos, volvieron a protestar ayer frente al ayuntamiento durante más de una hora mientras los representantes de la familia se reunían con los responsables municipales para negociar una solución al conflicto.
La versión de los empresarios
La patronal Pimec Comercio, a través de su presidente Alejandro Goñi, reclamó al ayuntamiento de Esplugues la reapertura inmediata del restaurante-wok chino Hang pues según Goñi se trataba de un caso de racismo, ya que afirmaba que supuestamente habían aparecido carteles contra los chinos en el restaurante. Para Pimec el ayuntamiento se había excedido aplicando con excesivo celo las normas. «Era un asunto de olores a comida pero no era un problema demasiado grave ni de salud pública». La patronal está convencida de que el local podrá reabrir en breve, tal vez la semana que viene cuando los dueños del negocio tripliquen la potencia de los motores de extracción de humos.
Lam Chuen Ping, presidente de la asociación de empresarios de Cantón: «Cada semana le pedían un requisito adicional y cuando lo solucionaba, le volvían a pedir otra cosa diferente, el ayuntamiento le daba ilusiones y al final siempre le pedían algo nuevo y no podía abrir. El consulado de China está al tanto del caso y pedirán una reunión con la alcaldesa para que finalmente dejen abrir el local».
Aura Álvarez, dueña de un bar en la misma calle: «Me han obligado a cerrar la campana y a apagar la televisión porque dicen que ocasionan vibraciones en el edificio».
Nazzie Hussein: «El ayuntamiento me aprobó un proyecto para instalar un negocio de comida rápida, pero los vecinos se quejaron por los olores y me lo cerraron. Quiero venderlo como sea».
El Periódico: este rotativo ha dedicado al menos 5 artículos en su versión online a defender claramente los intereses empresariales atacando a los vecinos de la finca y al ayuntamiento de Esplugues.
Artículo a, artículo b, artículo c, artículo d y artículo e.
La versión de la familia
Y. Z., hijo del fallecido: «Los vecinos se quejaban de que olía a comida. Reforzamos la chimenea para evitar fugas y cambiamos la rejilla en la azotea para que el humo se disipara más rápido. Entonces nos denunciaron porque hicimos las obras sin consultarles. Es un problema de racismo y discriminación: no querían un restaurante chino bajo sus pisos nuevos». Los vecinos les denunciaron por amenazas después de la visita que les hizo Y. acusándoles de haber causado la muerte de su padre y de decirles que su conciencia no tendría paz desde aquel momento. Y., siguiendo la tradición de su país, asumirá las riendas de su familia y promete mover cielo y tierra para lograr la reapertura del local.
La versión de los vecinos
Los vecinos desmintieron con un comunicado que las denuncias que habían presentado contra el dueño del local fueran motivadas por racismo: «la única intención de las acciones legales emprendidas de forma común en defensa de lo que es nuestro hogar, ha sido el respeto de la legalidad vigente», expresaron también un profundo pesar por el fallecimiento del dueño del local. A pesar de ello, no descartaron que la comunidad presentase una demanda contra la familia del difunto por haber hecho obras en la chimenea para resolver el problema de los olores sin su consentimiento. Tampoco descartaron que la comunidad denuncie al hijo por amenazas, ya que después de la muerte de su padre encendió unas velas en los pasillos del edificio y les advirtió que no tendrían descanso por el acoso al que habían sometido a su padre. Los vecinos tampoco ocultaron la pésima relación que mantenían con el empresario que se suicidó.
La versión del ayuntamiento
El ayuntamiento explicó en un breve comunicado que había seguido en todo momento los procedimientos legales defendiendo la legalidad de su actuación al cerrar el restaurante y lamentaba profundamente los hechos ocurridos. Según el consistorio, el triste desenlace de este conflicto no debe cuestionar el respeto a la legalidad vigente y la necesidad de que todos los ciudadanos cumplan las leyes sin haber excepciones especiales, debiendo el restaurante para estar abierto cumplir los mismos requisitos que se exigen a los otros restauradores. Para el Ayuntamiento, el restaurante solo puede abrir si soluciona su problema de humos.
La inspección de los técnicos municipales concluyó que había una serie de deficiencias en el sistema de ventilación del restaurante, que suponía la filtración de humos y olores en las zonas comunes y en las viviendas particulares. El consistorio ordenó el cese de la actividad del local el 10 de diciembre del 2010, hasta que se solucionase el problema. En el mes de marzo del 2011, técnicos municipales realizaron una segunda inspección para ver si las deficiencias estaban subsanadas y de la que se desprendió que los problemas de evacuación de humo persistían, por lo que se amplió la orden de cese de actividad. Los técnicos municipales creen que el fallecido no estaba bien asesorado porqué las medidas que había implementado para acabar con las incidencias disminuían, pero no acababan con el problema.
El racismo
¿Lo que ha pasado en Esplugas es un problema de racismo? Vamos a ver que dice la enciclopedia online sobre el racismo. Según wikipedia el racismo es " es una ideología basada en la superioridad de unas razas o etnias sobre otras". ¿Se creen los vecinos del wok superiores a los dueños del restaurante chino? Yo creo que no, pienso simplemente que los vecinos no quieren un restaurante en los bajos del inmueble porqué les supone molestias, pero no porqué se crean superiores a la familia china.
Muchos españoles, creo que estamos molestos por las acusaciones de racismo que suelen proferir ciudadanos extranjeros que viven en este país cuando tienen cualquier problema con otros ciudadanos. ¿Somos los españoles racistas? Pienso que no somos más racistas que los ciudadanos de otros países, hay de todo, pero creo que los españoles somos por lo general bastante tolerantes con los extranjeros. No hay más que mirar a nuestro alrededor: en Francia triunfa el FN, formación política de extrema derecha que basa su discurso en el odio al extranjero, en Austria la extrema derecha xenófoba goza de excelente salud, lo mismo pasa en Holanda, no hace falta hablar de lo que acaba de pasar en Finlandia. En cambio, en España de momento los partidos de extrema derecha xenófobos tienen una escasa repercusión, de momento los españoles no nos resignamos a darle la culpa de todos nuestros problemas a los extraños y eso que somos el país de la Europa rica con un porcentaje mayor de desempleo.
¿Pero somos o no somos los españoles racistas? No creo que nos consideremos mayoritariamente mejores que los extranjeros. Pienso que la gran mayoría admira a japoneses y a chinos a los que consideramos grandes emprendedores y grandes trabajadores, de hecho ¿Quien no ha ido comprar a una tienda o a un restaurante chino o japonés? Lo mismo pasa con los nórdicos y los oriundos de Europa occidental. Pienso que actualmente las principales quejas de los españoles se dan contra colectivos muy concretos: magrebíes, gitanos rumanos y latinos principalmente. Pero sinceramente, sigo pensando que no es una cuestión racial, pienso que se trata de un problema de choque de mentalidades y en casos concretos de incivismo. Hacer fiestas en un piso por la noche con la música a todo volumen, instalar antenas vía satélite en el tejado colectivo sin pedir permiso a la comunidad de vecinos, romper buzones si hay vecinos que se quejan por el excesivo ruido, romper la puerta de entrada por no dejar aparcar las bicicletas en el cuarto de contadores, son pequeñas cosas que hacen la convivencia difícil pero, creo que no se trata de racismo exactamente.
Veamos el caso concreto que nos ocupa: la utilización de la bandera del racismo en un conflicto entre vecinos. ¿Son racistas los vecinos que no quieren un restaurante en los bajos del edificio o es racista el colectivo de empresarios chinos que considera que los españoles son más tontos que ellos porqué creen que se asustarán si enarbolan la bandera del racismo para conseguir saltarse las exigencias planteadas por el ayuntamiento?¿Quien se cree más listo o superior al otro en este caso? Pienso que lo que debe hacer la familia del empresario sea chino o español es cumplir con la ley o esperar que un nuevo gobierno municipal cambie las normas actuales por otras que favorezcan mejor sus intereses y no usar el arma arrojadiza del racismo contra sus vecinos.
Pienso que actualmente sí hay racismo en la sociedad española, como en muchas otras sociedades, pero con la particularidad de que es un racismo escondido tras "el mito del buen salvaje". Que básicamente dice que los hombres primitivos, o menos evolucionados, son más puros y más buenos que nosotros, esto es lo que creo esconde la doctrina del multiculturalismo, junto a una especie de complejo de culpabilidad que nos lleva a culpabilizarnos del imperialismo que se dió tras el Descubrimiento de América, como si nosotros fuéramos culpables de lo que hicieron los Reyes Católicos o Jaime I el Conquistador, algo ridículo como si los actuales habitantes de la estepa fueran culpables de las matanzas de Atila el rey de los hunos o como si los italianos actuales fueran culpables de la matanza de Numancia. Hombre, si fuera hijo de Jose M.Aznar o de Cesar Alierta o de cualquier otro miembro de la élite española actual o de la élite que manda en los países de origen de los inmigrantes, como Mohammed VI, Mubarak, Fujimori o cualquier otro de estos sinvergüenzas pues sí podría tener sentido que yo me sintiera culpable de lo que habría hecho mi padre, pero yo, que soy un trabajador, no puedo sentirme culpable de barbaridades que hacen los que mandan y tienen verdadero poder. Personalmente pienso que los ciudadanos de otros países no son inferiores a nosotros y por tanto, no tiene sentido que les tratemos de manera especial . No señor, deben ser tratados como cualquier otro ciudadano de este país, sea cual sea su origen con los mismos derechos y deberes. Y por ello, deben cumplir las leyes como todos los demás. Esa es la mejor vacuna para evitar en un futuro el racismo. Por todo lo expuesto, felicito desde aquí al ayuntamiento de Esplugas por la entereza que ha mostrado en este conflicto resistiendo la presión de los medios de comunicación, PIMEC, el consulado chino y los manifestantes y por como ha gestionado el tema hasta donde yo sé.
Capitalismo y clasismo
Estamos en una sociedad donde los ciudadanos, como decían Marx y Engels, somos mera mercancía y donde el verdadero sujeto político es el burgués, el propietario de los medios de producción, y los demás estamos todos a su servicio. Creo que esta idea es la que explica en el fondo la reacción de PIMEC, a pesar de que es una asociación empresarial y que se deba a sus asociados, y la reacción de las empresas dedicadas a la comunicación: antes un empresario y su negocio que los demás ciudadanos. Ningún racismo, si acaso puro clasismo. En mi calle, que es una calle peatonal, no se puede parar entre semana en horario comercial si eres un vecino, a la que paras el coche para cargar o descargar ya te viene el comerciante de turno para pedirte que saques el coche de enfrente de su comercio por miedo a perder clientes, amenazando con llamar a la policía local para que te multe si se te ocurre estacionar. Como si la calle fuera suya únicamente. Es increíble.

